domingo, 16 de noviembre de 2014

Gritos Callados.

Vacíos que te rellenan el alma como las lágrimas que fingen ser gotas de lluvia inundan tu cara. La soledad no es la necesidad de tener a alguien y no tenerlo, la soledad es la necesidad de hablar y ver que ni tu mismo estás para escuchar tus lamentos. El silencio rellena cada hueco de tu cuerpo que está pidiendo auxilio, cada centímetro de ese profundo vacío rellenado con palabras calladas, con oscuridad que intenta ocultar lo que te está pasando. Poco a poco te pudres por dentro, un profundo mal olor de recuerdos rellenan tu cuerpo vacío de sentimientos. Tu alma contaminada se ahoga con la peste de mentiras que te infectan. Te descompones poco a poco como la comida que no comes por miedo a dejar mas hueco donde el dolor pueda alojarse. Te mueres en un silencio tan profundo que nadie escucha, unos gritos tan callados que nadie oye. Tu mirada recorre ansiosa el viento intentando chocar de frente con algún carpintero, necesita un clavo para sacar al clavo anterior. Él cual se clavó demasiado hondo atravesando la fina piel de su corazón, dañando el interior con su veneno de mentiras. Lanzas miradas de socorro pero nadie las entiende, prefieren fijarse en tu sonrisa, es más bonita y parece demasiado real. Tu mente te quiere hacer parecer fuerte para que nadie pueda volver a hundirte, pero tu corazón se muere y necesita a alguien que le reanime, que al fin y al cabo él es que impulsa la sangre hasta
tu cerebro.

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