lunes, 5 de mayo de 2014

Ya no te creo.

-Lo hice sin pensar, mi intención no era hacerte daño, de verdad. Sí, se que la cagué. Vale, pude que lo jodiera todo. Que sí que lo hice mal, pero por favor, para ya. Deja de reprocharme las cosas, deja de echármelo todo en cara. Te he pedido perdón mil veces, te he demostrado mil veces más que lo siento. ¿Qué más quieres? Enserio, ¿qué quieres que haga? ¿Que me arrodille y te pida perdón, que te jure que no volverá a pasar? 
-Tus "Te quiero" sonaban tan reales...
-Y lo eran, y lo fueron. Joder que lo siento, las cosas cambiaron tan de golpe...
-¿Sabes qué es lo peor? Que me creí todas tus mentiras...
-No fueron mentiras, lo que vivimos si que no fueron mentiras.
-Tus besos, tus abrazos, tus caricias... todo mentira.
-Cierra la boca ya, no puedo más.
-Me mentiste.
-No te mentí, solo no te supe querer como merecías y preferí apartarme antes de hacerte más daño.
-Mientes otra vez.

Perdiendo el control.

Sangrando letras. Puñalada a puñalada olvidas. Puñalada a puñalada recuerdas, otra mas en la espalda y caes. Revientas, explotas, un vaso de cristal que estalla contra el suelo. Te esfumas. Te consumes. Humo entrando por tu nariz. Un caló de un cigarro amargo, un trago de un whisky con hielo. Un ron cola para olvidar. Olvidando. Escribiendo por escribir. Escupiendo veneno. Tragando saliva mientras una voz activa te recuerda que no vales nada. Que te olvides, que te vayas. Podrido por dentro. Y no hay más. ¿Aún no estás muerto? Se llama suerte, no talento. Disfruta el momento o todo se esfuma, se pierde entre cenizas. Se oculta entre sonrisas. El dolor no existe para sus ojos, está oculto en un corazón roto. Un corazón ya hueco. La piel erizada, los pelos de punta, demasiados cristales en el suelo, los recuerdos ya borrosos, demasiado alcohol en vena. Un sueño roto, una historia mal contada. Su mente cerrada escupiendo mierda, "CIERRA LA BOCA", gritan sus ojos mientras sus puños lo destrozan. Y ya está, otra historia más que no tiene ni un mísero final.

jueves, 24 de abril de 2014

No es rencor.

No te odio por dejarme sola, por hacerme sentir sola. No te odio por romperme en mil pedazos, ni por provocar un terremoto en mi interior. 
Tampoco te odio por el huracán de emociones ni por el diluvio de recuerdos. Simplemente te odio por irte, por dejar que un simple vendaval me aleje de ti. Que una simple brisa marina me despierte sola en mitad de una playa desierta de personas, desierta de amigos o de simplemente conocidos. Me alejaste de todo, me separaste hasta de los que consideraba familia y una vez allí, lejos, me abandonaste a mi suerte perdida en un laberinto sin salida. Pero opté por escalar y conseguí otra perspectiva, te vi perdido, se te había olvidado el camino de vuelta a casa. No pude evitar reír cuando te vi allí solo. La verdad es que no pensaba ayudarte, tan solo me senté a observar como te ibas tirando piedras a tu propio tejado hasta hundirlo. Cuando te diste cuenta, intentaste avanzar, volver a por mi, me necesitabas, me echabas de menos, lo vi en tus ojos y en tu falsa sonrisa. Pero ya era tarde, yo ya no estaba allí. En mi lugar había otra, otra con la que intentaste olvidarme, otra que te hizo recordarme más. Y ahora cada vez que te quedas solo de nuevo piensas en mi, en lo feliz que se me ve lejos de ti y en como no me afectó que te fueras. 

Silencios que hablan.

Perdimos el control de la situación, nos dejamos llevar por falsas atracciones. Por falsas caricias que nos erizaban la piel. Con los pelos de punta y las miradas clavadas entre nosotros, nos perdimos, nos perdimos en un beso tan de mentira que parecía verdad. Solo era necesidad, o eso intentaba creer. Pero en el fondo tú no eras un juguete más con el que pasar el tiempo, pero yo para ti si lo fui. Pasaron los días, los besos dejaron de sabe a nubes y las caricias empezaron a ser ásperas. Te miré a los ojos fijamente y en ellos pude ver reflejado el dolor de no quererme. El dolor que te estaba matando al verme feliz contigo. Tu no me querías, pero eso yo ya lo sabía desde el primer abrazo. Yo a ti te importaba pero no lo suficiente como para llegar a quererme de la forma en la que yo te empezaba a querer a ti. Anocheció, como cada día juntos, pero esta vez en vez de un beso fueron dos, uno en cada mejilla, y en vez de un "Hasta mañana" fue un "Adiós". Ambos sabíamos lo que acababa de pasar y como sin decirnos nada, todo se había esfumado para siempre.

sábado, 12 de abril de 2014

Sigue.

Dicen que antes de conseguirlo necesitas caerte. Que antes de entender lo que significa ser feliz, tienes que ser triste. Que antes de estar bien, tienes que estar mal. Que antes de llegar a la cima, tienes que caerte varias veces montaña abajo. No es fácil alcanzar la meta; por el camino sufrirás lesiones, caídas inesperadas, empujones y alguna que otra piedra mal puesta. Pero no te preocupes, siempre acabarás levantándote. ¿Sabes qué pasa? Que para valorar lo que tienes te hace falta perderlo. Que para alcanzar el cielo con la punta de los dedos tienes que tocar fondo e impulsarte. Nada es fácil. Pero tranquilo, cuanto más gris sea el camino, cuanto más difícil parezca, cuanto más jodidamente complicado creas que es, cuando estés en el suelo, cansado ya de andar sin rumbo, cansado de caerte y levantarte una y otra vez. Cuando sientas que ya no puedes más será cuanto más cerca estés de lograrlo. Así que no te rindas y sigue, la meta esta más cerca de lo que crees. 

lunes, 31 de marzo de 2014

Olvida lo que te mata.

Vamos a cerrar los ojos, vamos a dejar que el tiempo pase, vamos a dejar que las imágenes se hagan recuerdos y las palabras simples canciones. Vamos a bajarle el volumen a las voces, a los ruidos, a los insultos... Vamos a borrar las miradas de odio, vamos a borrar lo que vimos. Vamos a esperar unos segundos. Vamos a apretar los puños con fuerza encerrando en su interior todas las mentiras, todo el dolor. Y ahora vamos a dejar de hacer fuerza, a relajarnos, para que todo se vaya, para que todo se vaya muy lejos y no vuelva nunca. Vamos a coger aire con todas nuestras fuerzas, hasta inflarnos como un pez globo. Vamos a aguantar unos segundos el aire, dándonos tiempo de pensar, o de simplemente no hacerlo, dándonos tiempo de dejar nuestra mente en blanco. Y ahora, vamos a soltarlo tan despacio que va a parecer que tenemos aire infinito dentro. Vamos a dejar que todos los golpes se olviden, que todos los moretones se borren, que todas las cicatrices se cierren. Y ahora cuando te levantes ya no vas a ser tu, ahora cuando te levantes serás esa persona que siempre quisiste ser y no pudiste por miedo a que te hundieran. Por miedo a que las criticas te hicieran caer. Ahora vas a ser esa persona que no pierde sus sonrisa por nada del mundo. Esa persona que persigue sus sueños hasta alcanzarlos. Esa persona que vale la pena, esa persona fuerte y decidida que en e fondo eres. Esa persona que no puedes ser porque todavía sigue en tú habitación llorando en silencio, esperando a que alguien se de cuenta de que está pasando.

miércoles, 5 de marzo de 2014

No quiero ser una más.

El problema no eres tú, ni tus falsas sonrisas, ni tus falsos "te quiero" o tus falsos abrazos. El problema soy yo, soy yo cuando me ilusiono con todo ello, cuando me creo que por un momento te importo de verdad. Cuando me imagino que de verdad sientes lo que dices, que de verdad haces lo que sientes. El problema soy yo ilusionándome, creyéndome especial, cuando en el fondo, no lo soy. Tan solo soy una más a la que le das los buenos días cada mañana, tan solo soy una más a la que no paras de achuchar, a la que no paras de hacer sonreír. Tampoco te culpo a ti, si eres así, si eres capaz de hacer feliz a tanta gente es porque algo estás haciendo bien. El problema es que sé que si me haces sonreír me puedes llegar a enamorar. Y no, no quiero enamorarme de una ilusión. Así que si verdaderamente lo sientes, si verdaderamente te importo, hazme sentir especial. Hazme sentir diferente, haz que cada abrazo parezca único y, por favor, solo dime que me quieres si verdaderamente lo sientes. No juegues a ilusionar, no juegues a ser perfecto, no juegues a llevarlas a todas locas. Porque cuando una te importe de verdad, para ella tan solo serás uno más, y ella, para ti, será la única, la diferente, la especial. O se lo demuestras, o la perderás para siempre.