martes, 3 de noviembre de 2015

¿Ignorantes?

Las historias ni se borran ni se olvidan, los recuerdos ni mueren ni pasan a mejor vida. La realidad suicida que habita cada corazón roto no se enamora de otro cuando echa de menos estar unida. Daría mi último aliento por pegar cada parte de mi sonrisa y hacerla eterna, pagaría con todo mi tiempo por poder escuchar su risa una última vez, la risa de esa niña que no sabía nada pero que se comía el mundo con su alegre ignorancia. Ando soñando que lo que vivo no es sueño si no camino, que lo que ocurre no es casualidad sino destino, que lo que siento no es capricho sino derecho divino. No temo perderme de nuevo, temo que me encuentren las sombras del pasado que me persiguen e intentan vencerme. Me siento fría pero mi corazón late tan fuerte que poco le falta para romper la coraza de hielo que de tropezar con la misma piedra todavía me salva. El mundo esta lleno de ignorantes que afirman haber amado a más de diez personas distintas, que creen haber estado con "el amor de su vida" más de diez veces seguidas. Calificar de importante lo singular y pasajero aún me parece mentira. Oigo todavía las voces de alguien a quien hace meses que no escucho, me recuerdan las frases que me impedían dormir, y cuando esas frases vienen de personas distintas, hay algo en mi que me obliga a huir. Y odio correr sin rumbo con los ojos cerrados para evitar ver por todas partes a los fantasmas del pasado. Porque antes o después tropiezo con algo que ya había tropezado antes, y me siento ignorante, porque todo lo que aconsejo no hacer lo hago y todo lo que recomiendo no dar, para cuando quiero darme cuenta, ya lo he dado.

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